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Anecdotario
Anecdotario
La rana que aparece sobre una de las calaveras que decoran la fachada del edificio original de la universidad constituye por sà sola uno de los principales atractivos turÃsticos de la ciudad y también tiene su historia. Según la leyenda, el estudiante que no la logra ver suspende el curso. La realidad es que, muy probablemente, en su origen simbolizaba la lujuria (ya que en realidad no se trata de una rana, sino de un sapo, sÃmbolo del sexo femenino) que conduce a la muerte (la calavera sobre la que está) y era un recuerdo a los estudiantes (en aquel entonces varones en su totalidad) de que debÃan centrar sus esfuerzos en estudiar y no en entregarse a la lujuria. .
El barrio judÃo de Salamanca estaba situado al norte, junto a la muralla (más o menos la actual avenida de Mirat). Cuando, en 1492, fueron expulsados, el barrio fue tapiado y respetado por los salmantinos, probablemente pensando en un posible retorno, y al quedar deshabitado se llenó de conejos, por lo que ha sido conocido hasta hace poco como barrio del Conejal. .
En la cuesta de Carvajal se encuentra la Cueva de Salamanca, donde según la tradición impartÃa cátedra el Diablo; por ello, en una parte de América española, una Salamanca es una cueva de brujas. .
Dice una leyenda popular que la calle Tentenecio le debe el nombre a que una vez que San Juan de Sahagún caminaba por ella, se le acercó a la embestida un toro enorme que habÃa escapado del mercado y corrÃa enloquecidamente. Sahagún le gritó «¡Tente, necio!» y el toro, asombrosamente, se paró mansamente. A esta leyenda debe el nombre la calle. Otra calle relacionada con el santo es la de Pozo Amarillo, donde rescató a un niño que habÃa caÃdo a dicho pozo haciendo subir el nivel del agua. Hoy San Juan de Sahagún es el patrón de la ciudad. .
Durante mucho tiempo, los estudiantes de la universidad se albergaron en colegios que estaban repartidos por todo el barrio antiguo. Cada uno de ellos se distinguÃa de los demás por su uniforme, cuyos colores recordaban a determinados pájaros. Por ello, en la ciudad se decÃa que los colegios eran como nidos que se cobijaban en la copa del árbol universitario y a él venÃan a anidar golondrinos (los colegiales dominicos), pardales (franciscanos), cigüeños (mercedarios), grullas (bernardos), tordos (jerónimos), palomos (mostenses), verderones (los de San Pelayo)... .
La Casa de las Muertes se llama asà por las calaveras (en Salamanca se llamaba a las calaveras, muertes) que adornan su fachada. En una ocasión en que se reformó el edificio, las calaveras se redondearon y se convirtieron en bolas, pero permaneció tan tétrica denominación y ello fue motivo suficiente para que la imaginación popular inventara una leyenda que corrió durante muchos años. Según ella, el nombre le venÃa de que en la casa fue encontrada muerta una mujer sin que nadie se explicara cómo habÃa ocurrido la desgracia. La maldición pesaba sobre la casa y todo aquel que viviera en ella morirÃa. Esto dio lugar a que permaneciera vacÃa mucho tiempo y a que la gente al pasar ante ella bajara misteriosamente la voz. Actualmente las esferas se han vuelto a esculpir como calaveras (mucho más pequeñas que las originales). .
En el libro El Lazarillo de Tormes hay una escena que se desarrolla en Salamanca. Junto al puente romano hay una escultura de piedra que representa un verraco o un toro. Supuestamente ahà el ciego le dijo a Lazarillo: «Coloca la oreja junta al toro y escucharás el agua pasar», hecho lo cual el invidente le propinó un soberbio golpazo contra el pétreo verraco. Según este libro Lázaro de Tormes nació en la localidad de Tejares, que desde los años 70 es un barrio de Salamanca. .
El Mariquelo es un personaje tÃpico de Salamanca que cada año en vÃspera de la festividad de Todos los Santos sube al campanario de la catedral nueva para conmemorar el hecho de que el Terremoto de Lisboa de 1755 hizo sonar las campanas, afectando mucho a la estructura de la torre. Desde entonces, un varón de la familia de los Mariquelos ha cumplido con la tradición hasta 1976, cuando esta costumbre murió. En 1985, Ãngel Rufino de Haro decidió reanudar la tradición y cada año, ataviado con el traje tÃpico charro, sube hasta el punto más alto de la torre de la catedral para tocar una charrada con el tamboril y la gaita. .
Las calles Gibraltar y Setenil (hoy Patio Chico) se llaman asà porque los ejércitos de los reyes castellanos que conquistaron estas ciudades a los árabes en el siglo en los siglos XIV y XV estaban compuestos mayoritariamente por milicias concejiles de la ciudad. Si bien el alcalde Julián Lanzarote decidió cambiar el nombre de la calle Gibraltar por Calle del Expolio el 27 de febrero de 2006, en plena polémica por el «expolio» de los papeles de Salamanca. .
Durante la construcción de la ClerecÃa, los jesuitas hicieron creer a la población que se escondÃa un tesoro detrás de alguna de las conchas que adorna la fachada del conocido monumento salmantino. De esta forma la gente derribarÃa el edificio y asà ellos podrÃan ampliar el ya gigantesco y poderoso conjunto de la ClerecÃa. .
Lo que hoy se llama Cueva de Salamanca, es en realidad parte de la sacristÃa de la desaparecida Iglesia de San Cebrián. AquÃ, según cuenta la leyenda, Satanás disfrazado de sacristán impartÃa clases de ciencias ocultas a siete alumnos durante siete años, al final de los cuales uno de ellos deberÃa quedar a su servicio, siendo el más conocido de ellos el Marqués de Villena. .
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